En 1992, una mujer que trabajava por un projecto asistencial sorvolava con un helicóptero una zona escarsamente poblada en las orillas del lago Malawi, en la parte septentrional de Mozambique. Mirando hacía bajo descubrió aguas cristalinas, playas inmaculadas y amplias y bosques desconfinados.
A su llegada, vino acogida calurosamente por los abitantes del lugar y se preguntó porqué nunca había hido en ese lugar tan maravillosos. Hoy es una de los artífices del Manda Wilderness Project y una de las compropietarias del Mchenga Nkwichi Lodge.
El área ha quedado como era cuando ella la descubrió, apartada del resto del Mozambique a causa de las enormes distancías. La gente aquí vive de pesca y agricultura. Los visitantes son escarsos a parte los turistas que alojan en el Lodge.
Construido en una propiedad privada de 650 hectáreas, con cuatro quilométros de playa y cuestas arrocadas, de ríos, florestas y sabana, el Lodge ha sido proyectado en manera inovativa y construido con una mezcla de metodos locales y occidentales, y está perfectamente integrado en el territorio.
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